la Leyenda

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el Diamante

· GINTONERÍA ·

Según cuenta la leyenda, por el año 1802 en este mismo espacio había una destilería de Ginebra muy importante. 

 

El dueño era un hombre que viajo los mares en busca del Gin perfecto.  En esos viajes, degustaba sabores en cada puerto. A su regreso, era un experto en presentar sabores y texturas que fusionados en un plato o en una copa, abren los sentidos.

El hombre fue un sibarita amante de las reuniones sociales, placeres privados,

la música y el arte. 

 

Su destilería era un punto de encuentro en un pueblo que pronto seria una gran ciudad. Un lugar de la cultura donde mas de una vez, los mas reconocidos artistas han cambiado sus obras, hoy valuadas en millones, por una bebida. Nuestro maestro gintonero se divertía secretamente ante esta situación. Amaba el arte

y llego a atesorar obras muy importantes, aunque claro, sin la firma de los artistas que es lo que hoy le daría valor. Mucho no le importaba, el simplemente disfrutaba de coleccionarlas y contemplarlas en soledad antes de abrir el bar.

 

Un día, apareció una hija con sus jóvenes 25 años y su larga cabellera color amarillo intenso, golpeando, lo que hoy es la puerta de esta humilde gintonería. La energía de esa chica le recordó mucho a su juventud. Esta chica llego en un barco al puerto de Mallorca, tal como su padre, vivió viajando y buscando su origen. Su intuición la trajo hasta aquí. Vivieron juntos hasta que el padre,

ya mayor, enfermó. 

 

Este hombre nunca pensó en acumular fortuna. Entonces, se le ocurrió

una gran idea y creo así esta leyenda.

Sus palabras fueron: ” Bubulina, hija querida, no tengo mucho para dejarte mas que estas 22 barricas llenas de Ginebra y este establecimiento.  Quiero contarte un secreto. Hace muchos años, en la época de las conquistas llegaban los piratas

y robaban todas las pertenencias. Fue entonces que encontré un lugar especial para guardar el unico tesoro  familiar que he heredado de mi abuela. Un diamante raro y brillante que acompaño a la familia en las distintas generaciones. Solo debe utilizarse en caso de emergencia económica. Ese lugar secreto, es en el fondo

de uno los 22 barriles. Así que asegúrate bien que nunca falte Gin en ellas

y procura si vendes esta destilería algún día, contar esta historia, pues le dará mucho valor a la propiedad”

 

Bubulina vivo en este sitio hasta su muerte en 1876. Siempre mantuvo los barriles llenos del Gin que ella producía. Nunca vendió la propiedad. Nunca supo si el diamante existió o no. La idea del Diamante la mantuvo con fuerzas y vitalidad.

No necesito tenerlo. El deseo de hacer las cosas y vivir en paz fue  superior a la idea de perseguir una fortuna económica. Bubulina contó esta historia a sus hijos pero la modifico un poco y les dijo:

 

“No busquen ser Millonarios, si quieren serlo vivan como tales y serán millonarios” No busquen el Diamante. Vivan creyendo que lo tienen, y lo tendrán.